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Published on febrero 11th, 2012 | by admin

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Los estudios de género y música en España: retos y resistencias

Por Susan Campos Fonseca*

Esto iba ha ser la reseña de una reunión científica, pero he preferido exponerme con un breve ensayo y compartir los que, bajo mi criterio, fueron los principales puntos críticos tratados y las líneas de investigación representadas en el I Seminario Música y Género: La consolidación de un campo de investigación emergente, celebrado los días 10 y 20 de febrero de 2012 en Universidad de Salamanca (USal).

Iniciando por el título y cartel, distingo dos resistencias, el supuesto de que los estudios de género son un “campo emergente” y que su objeto de estudio son “las mujeres”. Una categoría de mujer muy específica, étnicamente reconocible que practica un tipo de música, la notada (la joven dibuja una clave de sol). Ambos casos están relacionados con perfiles concretos de investigación: las historias de mujeres, historias contributivas, historias compensatorias, biobibliografías de “mujeres ilustres”, y similares. Esto no es una crítica ni un juicio de valor. Organizado en colaboración con el CEMUSA-USal, inaugurado por su directora Dª Mª Esther Martínez Quintero y la directora del seminario Profa. Dra. Matilde Olarte, estas siguen siendo las líneas de trabajo dominantes dentro del ámbito, que viene desarrollándose en España desde la década de los 90 del siglo XX. Emergente no es, en consecuencia.

Cartel oficial del seminario (USal, 2012)

No obstante, considero que el seminario facilitó proponer al debate una serie de cuestionamientos pendientes: ¿son los estudios sobre las mujeres lo mismo que los estudios de género? Y en consecuencia ¿qué pasa cuándo, -como indica Pilar Ramos[1]-, se perpetúan categorías como “mujeres en la música”, “música de mujeres” o “creación musical femenina”? ¿Por qué se sigue construyendo un discurso sobre esencialismos básicos como mujer/femenino y hombre/masculino, excluyendo la complejidad de la experiencia “generizada” y corporeizada?, centrándose, por ejemplo, en la necesidad de combatir el “patriarcado” (al “falogocentrismo”), como eje de “opresión” y “poder”, ¿es esto suficiente?, ¿es este el único camino válido? Sin duda es necesario, y las aportaciones de esta línea de trabajo al estado de la cuestión siguen siendo fundamentales, gracias a ellas podemos y debemos hoy, plantear otras preguntas.

Pero en el caso español existe un problema de base: mientras la musicología anglosajona planteó estas cuestiones en el marco de la Society of Music Theory (Kansas City, 1992), en España se reunió alrededor del 8º Congreso Internacional de mujeres en la música (Bilbao, 1992). Esto marcó su vinculación con diferentes tipos de asociacionismo, determinando su recepción y preocupaciones hasta la actualidad. Lo resume la compositora española Mercedez Zavala, expresidenta de la Asociación Mujeres en la Música, en un artículo de 2009, cuando propone que la función de una musicología feminista debería ser “…reivindicar un lugar, y un valor, a la creación musical femenina”.[2]

Sin embargo, cuando se planteó en el Society of Music Theory, tal y como quedó reflejado en el dossier “Toward a Feminist Music Theory” publicado en Perspectives of New Music  (Vol. 32, No. 1, Winter, 1994), lo que se propuso fue un proyecto de teoría musical que abogara, muy grosso modo,  por la diversidad en la investigación feminista, el estudio de performances sociales, diferentes tipos de “embodiment” y “empowerment”, el análisis del cuerpo como parte de la experiencia musical, las contradicciones de la experiencia “generizada”…, en resumen, como “political projects of feminist criticism” (ver Introducción).

Una vez más esto no supone un juicio de valor ni una crítica, solo expone hechos que requieren ser consideramos objetivamente, tal y como sucedió en las ponencias y debates del día 10 de febrero. No puede omitirse que, como indica el  DRAE, el feminismo es una “Doctrina social favorable a la mujer, a quien concede capacidad y derechos reservados antes a los hombres”; y un “Movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres.” Iguales derechos, iguales responsabilidades. Y una de ellas es, a mi criterio, considerar críticamente la petrificación y limitación que está significando reducir los estudios de género a los estudios sobre las mujeres.

Si bien es cierto existe una resistencia académica que restringe (o retiene) este ámbito de estudio dentro de asociaciones, institutos o centros de la mujer. A lo que se suma el hecho de que los programas de estudios sobre género y música se construyen sobre esta identificación[3]. Considero que los debates sostenidos durante el seminario dejaron en evidencia cómo las reivindicaciones de este tipo están fomentando otros tipos de exclusión que requieren ser estudiados. Por ejemplo, las aporías contenidas en los llamados “discursos de igualdad de género en la cultura”, y tipos de “mesianismo” vinculados con ellos. A lo que agregaría la falta de conocimiento e incluso atención al estado de la cuestión y la bibliografía básica (más allá de textos “oficiales” o clásicos), así como la consolidación de un modelo unidireccional (asociaciones, colectivos, institutos, centros de la mujer), en detrimento del debate teórico. En efecto, como sucede con la opinión pública, dentro de la academia se sigue trabajando con “impresiones” dirigidas, justificadas por activismos concretos. Activismos necesarios, sin duda (he participados en muchos de ellos), básicos y coherentes, pero no únicos.

Los estudios “queer” por ejemplo, son una línea todavía pendiente, que pone en evidencia los esencialismos fomentados por estas líneas dominantes. Los estudios sobre masculinades, -aunque también de carácter esencialista-, tampoco están teniendo lugar en el debate. Líneas de transfeminismo, transgénero, biopolítica o feminismos “queer” siguen ausentes, a pesar de que ya se están planteando proyectos de investigación experimental que las aplican en los estudios sobre músicas. Pero para que estas líneas puedan desarrollarse necesitamos independizarnos de los “parques temáticos”, llevar los debates a otros foros, y, aunque siguen siendo necesarios, no limitarlas a las mesas “de género” en las reuniones científicas. Entenderlas como categorías de análisis, como proyectos teóricos e historiográficos significativos. Que una comunicación como la de Valeska Cabrera Silva, joven musicóloga que presentó en el seminario  primeros resultados de sus investigaciones sobre la figura de Marta Canales Pizarro en la música sacra de Santiago de Chile (ver programa), tenga un lugar en los debates sobre Motu proprio, la historia de la música eclesiástica en el siglo XX,  y la historia de la iglesia católica…, en lugar de quedarse enquistada en aporías como la “composición musical femenina”.

Estos son a mi criterio algunos retos, seguro que nos quedan muchos más… pero no lo sabremos hasta que analicemos objetivamente las resistencias existentes y sus motivaciones. Como coordinadora del Grupo Musicología feminista de la Sociedad de Etnomusicología (SIBE), -que colaboró activamente en el seminario-, creo en una musicología comprometida con estos retos, con una sociedad plural y en paridad. Felicito a Matilde Olarte y Laura Touriñan, directoras del seminario,  por crear un espacio donde poner sobre la mesa estos debates. Gracias.


De. izq. a der. Eduardo Viñuela, Susan Campos, Nieves Hernández y Josemi Lorenzo. Presentación TRANS 15 (2011).

* Presentación oficial del Dossier “Música y estudios sobre las mujeres”  TRANS. Revista Transcultural de Música, 15 (2011).

[1] RAMOS, Pilar. 2010. “Luces y sombras en los estudios sobre las mujeres y la música“. En: Revista Musical Chilena, Vol. 64, Nº. 213, Enero-Junio, pp. 7-25.

[2] ZAVALA, Mercedes. 2009. “ESTRATEGIAS DEL OLVIDO. Apuntes sobre algunas paradojas de la musicología feminista “. En: Papeles del Festival de música española de Cádiz, Nº 4.

[3] CAMPOS FONSECA, Susan. “La musicología feminista ante el Plan de Educación para Todos”. En: Música y Educación, Nº 85, Año XXIV, Marzo 2011, pp. 216-224.

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Como citar este artículo:

CAMPOS FONSECA, Susan. “Los estudios de género y música en España: retos y Resistencia”. En: Música y Educación. Revista internacional de pedagogía musical, Año XXV, 2, Junio 2012, pp. 100 – 102.

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7 Responses to Los estudios de género y música en España: retos y resistencias

  1. Querida Susan, gracias por tu resumen y por mantenernos al tanto.
    Quería corregirte algo, si no es molestia. Por más que releo mi texto “Estrategias del olvido” no logro encontrar la frase que citas ni la afirmación que me atribuyes.
    Afirmas que propongo – <<que la función de una musicología feminista debería ser “…reivindicar un lugar, y un valor, a la creación musical femenina".
    La expresión "creación musical femenina" no la uso en todo el escrito (más bien en mis escritos la evito) y desde luego tampoco afirmo en ningún momento que LA función de la musicología feminista sea esa. No es desde luego, tal como la formulas, una afirmación mía.
    Es una aclaración importante para que se entienda mi postura. Que yo quiera poner en valor a las compositoras en respuesta a algunas afirmaciones de determinada musicología no implica que piense que es lo único que importa.
    Saludos.
    Mercedes Zavala

  2. admin says:

    Gracias Mercedes, aunque es lo que se infiere de la lectura de tu texto. Aprecio la aclaración, creo que será muy valiosa para quienes, a través de mi breve ensayo, tenga interés en leer tu artículo. Un abrazo, Susan

  3. Querida Susan: Gracias por publicar la aclaración. Discrepo en que se infiera eso de mi escrito, si se lee con atención.

  4. admin says:

    Lo he leído con atención Mercedes, y creo que es un trabajo importante, por eso lo cito. Me parece que tienes la impresión de que la cita es una crítica negativa, pero no lo es, simplemente ilustra una realidad histórica. Muchas compositoras esperan que la Musicología feminista les de visibilidad, pero no es su única responsabilidad como disciplina. No lamento que discrepemos, eso no quita el respeto que tenemos por el trabajo mutuo. No se trata de ver “quien tiene la última palabra”, sino de que reflexionemos y debatamos, y si el resultado es “desacuerdo”, con respeto, ¡bienvenido sea! Gracias por tus comentarios, enriquecen el post.

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